San Guguel de la Mente Extendida

google_dilemma

“Los famosos peligros que acechan a los jóvenes que abusan del lenguaje SMS son, simplemente, otra leyenda urbana. En realidad, el envío de mensajitos de texto mejora la alfabetización, puesto que impulsa la práctica de la lectura y la escritura”

En respuesta al provocador tema de portada que Nicolas G. Carr firmaba el verano pasado en The Atlantic ( “¿Nos está atontando Google?” ), la revista Discover de marzo ha publicado un interesante artículo de Carl Zimmer contra Casandras digitales y demás agoreros del ciberpresente: De cómo Google nos hace más listos.

No he encontrado una traducción completa al español, pero sí esta buena síntesis en el blog de Maikelnai’s, que no conocía, donde se pasa revista al concepto fascinante de mente extendida, de Chalmers y Clark, y a las conclusiones del lingüista David Crystal sobre lectura y escritura dinámicas (de él es la cita recuadrada que encabeza esta entrada).

A veces, pero sólo en los primeros domingos melancólicos de marzo, uno echa de menos polémicas de altura similares; en este país narcisista de gaitas y boinas, barretinas y cachirulos.

Que la disfruten.

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Un Comentario en “San Guguel de la Mente Extendida”


  1. Pese a mi arraigada tecnofobia, estoy de acuerdo con Zimmer. La red no es más que una herramienta, como lo fueron la radio, la imprenta, las calzadas romanas o las piezas talladas de silex. Esas herramientas no sólo nos permiten moldear el mundo que nos rodea, sino también nuestra mente. No se puede acusar a la red del déficit de atención que se ha extendido por la sociedad occidental porque antes de la llegada del hipertexto ese síntoma ya se estaba extendiendo. Si hay que buscar un culpable claro, creo que deberíamos señalar al exceso de comodidades y facilidades al que nos ha acostumbrado la sociedad del despilfarro y a la voracidad eel mercado, que lleva a que miles de mensajes intrascendentes compitan para llamar nuestra atención en un plazo que no puede estirarse indefinidamente. Por poner un ejemplo, el día sólo tiene 24 horas, sólo estamos realmente activos unas 14-16 horas, sólo tenemos para relajarnos unas 6 horas diarias y en esas horas pretenden obligarnos a asimilar más de un millar de anuncios televisivos. Aquellos con tendencia a la pasividad han encontrado un paraiso en la red, ya que les permite imaginarse en contacto con el mundo sin moverse del sillón, y poco a poco adaptan (reducen) su modo de pensar y expresarse al entorno www. Otros (con orgullo desmedido me incluyo en esa categoría) aprovechan las posibilidades de la red para incrementar su horizonte sin olvidar el mundo real (analógico) que sustenta la red, y asimilan el potencial de la herramienta para incrementar el de su intelecto. Es una cuestión de pereza o interés, no de síndromes ni amenazas

    Supongo que cuando las imprentas empezaron a llenar Occidente de libros asequibles más de uno y más de cien se llevaron las manos a la cabeza y anunciaron el fin del pensamiento. Esto no es un final: sólo un nuevo camino.


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