El precio de la verdad

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Tras varias horas de intensa brasa powerpoint sobre el mundo de las revistas, hoy he vuelto a ver, con mis alumnos del Master de Periodismo de la Universidad de Zaragoza/Heraldo de Aragón, una excelente película de periodistas: Shattered Glass (2003), alegremente titulada entre nosotros El precio de la verdad. Cuenta en 99 minutos la historia verídica de Stephen Glass, jovencísimo redactor de la selecta “revista de actualidad, arte y política” The New Republic (semanario hasta 2007, quincenal desde hace sólo once meses) al que perdieron sus ganas de agradar y su obsesión por las historias insólitas, originales y redondas. Buen escritor, querido por sus jefes, admirado por los compañeros… sus artículos eran siempre los mejores. Los más agudos, los más divertidos, los mejor documentados; sólo tenían una pequeña pega: también eran completamente inventados. Falsos.

Quizás sea ésta la película más entretenida (y real) que se haya hecho sobre el funcionamiento interno de una revista americana de excelencia en los tiempos inmediatamente anteriores al estallido de la primera burbuja digital, en el verano del 2000: las reuniones de redacción, los rigurosos procesos de revisión editorial, sus controles de calidad final y chequeo de datos…; y de cómo todos esos mecanismos de seguridad pueden fallar –por exceso de confianza, o quizás de soberbia profesional– ante las zalamerías de un fabulador nato en busca del aplauso de colegas y lectores. La cinta, que en España pasó sin pena ni gloria, narra también cómo se manejó la crisis con prudencia, firmeza y humildad –reconociendo errores, negociando inteligentemente con una competencia que siempre irá a por ti (Forbes digital, en la película)–, para no hacer saltar por los aires el prestigio de una cabecera que fundara el mismísimo Walter Lippmann en 1913.

Naturalmente, el encantador y mentiroso Glass fue despedido (ahora se dedica a escribir novelas, sin demasiado éxito); y The New Republic sigue presente en los quioscos y los despachos de Washington, con una modesta circulación de 60.000 ejemplares, pero con su influencia y reputación intactas.

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2 comentarios en “El precio de la verdad”


  1. […] La costumbre está muy extendida en la profesión. Y creo que parte de la Universidad o antes. Incluso hay quien lo defiende. Para muchos, lo importante es que no se han inventado la información. […]


  2. […] precio de la verdad, basada en hechos reales y protagonizada por Hayden Christensen, en el papel de Stephen Glass, un personaje de grandes tintes psicológicos que consigue interpretar de forma correcta y sin […]


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