No descubro nada nuevo: el de Arcadi Espada, maestro de periodistas. Hoy, por ejemplo, sobre la guerra sorda entre el nuevo Público/aka Izvestia (Известия) y El Pravdaís independiente de la mañana:
“Parece que la máxima preocupación actual de la prensa socialdemócrata es la competencia devastadora que pueda hacerles la inminente aparición de un periódico gratuito que se vende, dirigido por Ignacio Ramonet. Todo Madrid comenta que esta preocupación alcanza niveles de histeria, lo que indica mejor que cualquier otro suceso reciente cuál es el estado real de la prensa socialdemócrata. No acababa de creérmelo, porque no vivo en Madrid ni en ninguna parte, pero he leído la reseña que esta mañana publica esa misma prensa del acto de homenaje a Jesús de Polanco, un acto que prueba de manera bella y concluyente aquella agudísima consideración del hombre más importante que ha dado Cataluña en el siglo, Juan Antonio Samaranch, que muy precozmente supo y pregonó que los entierros eran el mejor lugar para hacer negocios. Lo he leído, y no le daría crédito, si la incredulidad no fuera la monstruosa costumbre. Felipe González, que fue presidente del Gobierno, y según las crónicas, estrella del acto, reveló la textura que han alcanzado las analogías en España. Porque a su entender, expresado y exhibido con dilatación y gusto, la llamada guerra del fútbol (un episodio más, como el del pagadero gratuito, del enfrentamiento entre dos comercios) es perfectamente comparable a la matanzas de Irak. Dijo: “Como en la guerra de Irak, hay dos versiones. Y la segunda de la de Irak no parece que esté resultando tan apropiada como la primera. Me preocupa”.
Ahí queda. Las posibilidades de análisis de esta analogía son prácticamente infinitas. Téngase en cuenta también el título: “Me preocupan el fuego amigo y los daños colaterales”. Las posibilidades son infinitas, pero no me da la gana y me voy a lavar.
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